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Crónica del golpe de Estado de Gadafi
La farsa verde: Retórica revolucionaria y represión en la Libia de Gadafi.
El 1 de septiembre de 1969, mediante un golpe de Estado, un grupo de oficiales y soldados del ejército libio tomó el control del gobierno y abolió la monarquía. El pronunciamiento se lanzó en Bengasi y, rápidamente, las unidades militares se congregaron en apoyo a la rebelión. En pocos días, el control castrense se consolidó en Trípoli y, sucesivamente, en el resto del país.
Los golpistas contaron con un gran respaldo popular, razón por la cual no se registraron muertes ni incidentes violentos inicialmente. El Movimiento de Oficiales Libres que ejecutó el golpe estuvo encabezado por un núcleo de doce miembros que formaron el Consejo del Comando Revolucionario (CCR). Este organismo se constituyó como el nuevo gobierno libio y, en su primera proclama, declaró abolida la monarquía y proclamó el nacimiento de la «República Árabe de Libia». A la semana siguiente, el CCR ascendió al teniente Muamar el Gadafi, de tan solo 27 años, al rango de coronel y lo nombró comandante en jefe de las Fuerzas Armadas.
A medida que el CCR se afianzaba en el poder, proclamó su neutralidad en los bloques internacionales, afirmó su vocación de unidad árabe y su firme apoyo a la causa palestina. En el plano interno, estableció reformas drásticas: abolió las instituciones parlamentarias y asumió todas las funciones legislativas.
Desde su llegada, Gadafi rechazó categóricamente tanto el comunismo como el capitalismo; en su lugar, defendió un socialismo propio y mantuvo al país sin constitución, recriminando severamente a todo aquel que la exigiera. Utilizando la abundante riqueza petrolera de Libia, compró voluntades y conciencias para perseguir a quienes se atrevieran a rechazar o cuestionar sus directrices, acusándolos de traición y condenándolos a la pena de muerte. Con un estado de ánimo patológico y obsesivo, reprimió las libertades y derrochó el patrimonio nacional en sus excentricidades. Capaz de aniquilar cualquier disidencia, recurrió a todo tipo de represión; ante la ausencia de organizaciones internacionales de derechos humanos en el país, resultó muy difícil documentar las graves violaciones que cometió a lo largo de más de cuatro décadas. Es verdad que los regímenes represivos y no democráticos del mundo árabe han dejado a menudo al ciudadano inmerso en la pobreza, el analfabetismo, la indiferencia y la corrupción, pero la tiranía de Gadafi superó todas las expectativas.
Libia había mutado de un Estado árabe tradicionalista y conservador a un Estado nacionalista radical. Gadafi sometió a la nación al embargo y a las sanciones internacionales debido a los actos de terrorismo global que él mismo ordenó, sin calcular unas consecuencias negativas que, en última instancia, solo afectaron al humilde ciudadano libio.
El Discurso de Zawara (1973)
En 1973, Gadafi pronunció un histórico discurso en la ciudad de Zawara donde proclamó sus famosos cinco puntos:
- Suspensión de todas las leyes existentes.
- Purificación de las mentes enfermas (considerando como políticamente «enferma» cualquier ideología no revolucionaria).
- Formación de comités revolucionarios (milicias encargadas de proteger el régimen).
- Revolución administrativa (toma del control por parte de sus partidarios en la gestión de universidades, empresas privadas y la administración pública).
- Revolución cultural (prohibición de todos los libros considerados contrarios a la revolución).
Gadafi cimentó su nuevo régimen sobre una amalgama de nacionalismo árabe, socialismo islámico y supuesta democracia popular. Usurpó el poder y puso todo su empeño en transformarse de golpista en líder revolucionario. Una vez transmutado el golpe en «Revolución», la implantó en el sistema educativo y estableció un férreo aparato de control —bautizado como vigilancia revolucionaria— para asegurar, según su retórica, el bienestar social y la liberación total del pueblo libio.
La Jamahiriya Árabe Libia Popular Socialista
En 1977, Gadafi anunció una transformación radical del sistema político republicano que él mismo había instaurado, convirtiendo al país de una república (Jamhuría) a una «repúbliquísima» (Jamahiriya, término acuñado por él para definir un «Estado de masas»). Según su planteamiento, en este nuevo Estado todos los libios debían gobernar y tomar las decisiones de manera directa. Sostenía que la auténtica democracia era la democracia directa que él acababa de inventar, regida por los ciudadanos a través de consejos locales y comités populares. En la cúspide de esta estructura se situaba el Congreso General del Pueblo, con Gadafi a la cabeza como secretario general. Sin embargo, tras dos años, Gadafi renunció a todos sus cargos gubernamentales institucionales, excepto al de comandante en jefe de las Fuerzas Armadas, manteniendo de forma extraoficial el poder absoluto.
Para consolidarse en el poder y reforzar su control sobre la nación, Gadafi publicó el Libro Verde en tres partes entre 1975 y 1979. Según sus propias palabras, el Libro Verde contenía la «Tercera Teoría Universal», el socialismo de masas, que venía a corregir las injusticias del capitalismo (el libro blanco) y las crueldades del comunismo (el libro rojo), postulándose como la solución definitiva para la humanidad. Gadafi consideró su golpe de Estado como una auténtica «Revolución Verde». Tras la publicación de las dos primeras partes del libro y la proclamación de la Jamahiriya, sustituyó la bandera tricolor de Libia por una de un solo color verde, aludiendo a su obra. También modificó el nombre de los meses del año y alteró el calendario lunar del islam.
Con la publicación de la tercera parte, se completó la teoría. Gadafi ordenó a las instituciones libias traducir el libro a todas las lenguas vivas, incluidas las africanas; se editaron millones de ejemplares distribuidos gratuitamente por todo el mundo. Dado que la constitución libia seguía suspendida, las autoridades utilizaron el Libro Verde como carta magna y fundamento doctrinal de la Jamahiriya.
La filosofía del libro rechazaba la democracia representativa occidental y abogaba por una democracia directa basada en comités populares de base (esto último solo en la teoría). Gadafi expuso una fórmula personal donde mezclaba el socialismo, ciertos tintes de islamismo y el nacionalismo árabe, dando como resultado un anticapitalismo exacerbado combinado con un anticomunismo desordenado en forma de asambleas populares. Tomaba como referencia la antigua democracia griega, pero unida de forma contradictoria a la necesidad de un líder supremo y «Guía de la Revolución». Definía su propuesta como un «socialismo natural».
El Libro Verde de Gadafi
Las ciudades libias fueron inundadas con carteles que exhibían frases del Libro Verde o pensamientos pronunciados por Gadafi en sus habituales y larguísimos discursos. Estos lemas, colgados por todas partes, se consideraban palabras sagradas y se aplicaban con fuerza de ley. A continuación, se analizan sus tres partes principales y los graves daños que causaron a la sociedad.
Primera parte
La solución del problema de la democracia (El sistema de gobierno)
- El postulado del libro: La lucha política que conduce a la victoria de un candidato deriva en un sistema dictatorial bajo un disfraz democrático. Los sistemas parlamentarios constituyen una solución truncada al problema de la democracia. Los partidos políticos son la dictadura contemporánea, ya que representan el poder de una fracción sobre el conjunto.
- Eslóganes habituales: «No hay democracia sin congresos populares y los comités revolucionarios deben estar en todas partes»; «El partido representa solo a una fracción del pueblo, mientras que la soberanía popular es indivisible»; «El pueblo no puede ser sustituido por nadie; la representación es una impostura».
- Consecuencias: Con esta filosofía irracional y estos rimbombantes lemas, Gadafi extendió una auténtica losa ideológica para anular la disidencia. Consiguió eliminar toda oposición, excluir a cualquier figura pública que pudiera hacerle sombra y deshacerse de los líderes de opinión. Durante 42 años ejerció el poder absoluto en nombre de la «democracia directa». Bajo estos lemas, criminalizó la creación de partidos políticos o asociaciones no gubernamentales, y prohibió las huelgas y manifestaciones. Los sospechosos eran encarcelados, convirtiéndose de inmediato en presos políticos sometidos a la humillación y la tortura. Los «afortunados» quedaban olvidados durante décadas en prisión; a los demás, se les aplicaba la pena de muerte.
- El postulado del libro: El referéndum es una hipocresía hacia la democracia. A aquellos que participan no les está permitido pronunciar más que una palabra: "SÍ" o "NO".
- Eslóganes habituales: «El referéndum es una hipocresía hacia la democracia».
- El postulado del libro: La prensa es democrática cuando es publicada por un comité popular compuesto por todas las categorías sociales. Una persona solo se representa a sí misma; nadie tiene el derecho democrático de expresarse por otros. El problema de la libertad de prensa surge del problema de la democracia. El Libro Verde es la única vía para resolverlo.
- Eslóganes habituales: «La prensa es un medio de expresión de la sociedad y no el medio de expresión de una persona física o jurídica».
- Consecuencias: Mediante esta insensata premisa, Gadafi y sus hijos monopolizaron la prensa, la radio y la televisión. Limitaron drásticamente el acceso a internet, controlaron la telefonía móvil y fija, y fiscalizaron estrictamente la entrada de prensa y libros extranjeros.
- El postulado del libro: La solución definitiva está en el poder del pueblo, sin sustituto ni representación, mediante la democracia directa. Todo sistema de gobierno diferente es antidemocrático. Los congresos y comités populares son el método ideal.
- Eslóganes habituales: «El poder del pueblo solo se puede realizar a través de congresos y comités populares»; «La democracia es el control del poder por el pueblo».
- Consecuencias: En sus innumerables conferencias, Gadafi solía afirmar: «El único país democrático en el mundo es Libia, aquí el poder está en manos del pueblo». Añadía que su deber como «líder mundial» era liberar a los pueblos oprimidos de las democracias occidentales, a las que consideraba formas de esclavitud, instándolos a seguir el ejemplo de la Jamahiriya.
Segunda parte
La solución del problema económico (Fundamentos económicos de la Tercera Teoría Universal)
- El postulado del libro: Los asalariados producen a favor de otros que los han contratado; por lo tanto, no consumen su producción, sino que la ceden a cambio de un sueldo. El asalariado es un cautivo, un esclavo temporal. En la sociedad no debe haber asalariados, sino socios. Tu renta es tu parte en la producción.
- Eslóganes habituales: «En la necesidad radica la libertad»; «Solo quien produce consume»; «El asalariado es un esclavo temporal».
- Consecuencias: Mientras la ciencia económica mundial sigue buscando soluciones complejas, Gadafi pretendió resolver la economía global en unas pocas páginas. Las consecuencias fueron catastróficas: destrozó la pequeña y mediana empresa, desmanteló la escasa industria local y eliminó por completo la iniciativa privada.
- El postulado del libro: La vivienda es una necesidad ineludible para el individuo y la familia, por lo cual no debe ser propiedad de otros. Nadie tiene derecho a construir una vivienda que exceda sus propias necesidades con el propósito de arrendarla.
- Eslóganes habituales: «La vivienda es de quien vive en ella, la casa es propiedad de sus habitantes»; «Nadie tiene derecho a tener más de una casa».
- Consecuencias: Gadafi expropió las viviendas de unos para entregárselas a otros. Como consecuencia, los particulares dejaron de construir y el gobierno tampoco asumió la demanda. Se originó una severa crisis habitacional; los jóvenes envejecían esperando conseguir un hogar para poder casarse. La parálisis estatal obligó a que la única solución fuera la autoconstrucción, pero la falta de recursos económicos ha cronificado la soltería de muchos ciudadanos.
- El postulado del libro: El transporte es una necesidad y nadie tiene el derecho de poseer medios de transporte con el propósito de alquilarlos.
- Eslóganes habituales: «Tu medio de transporte no debe ser propiedad de otros, sino tuyo».
- Consecuencias: El transporte público desapareció por completo; la compañía nacional quebró y las ciudades se quedaron sin autobuses. Los taxis fueron prohibidos por ser incompatibles con el Libro Verde. Para subsanar esta carencia, proliferó el transporte ilegal de pasajeros, hasta que en los últimos años el Estado se vio obligado a tolerar de nuevo los taxis y las furgonetas privadas.
- El postulado del libro: La tierra no es propiedad de nadie, es solo de quien la siembra personalmente y sin intermediarios.
- Eslóganes habituales: «La tierra no es de nadie»; «La tierra es de quien la cultiva».
- Consecuencias: Se despojó a los legítimos dueños de sus tierras para entregárselas a nuevos usufructuarios con la condición de trabajarlas; sin embargo, muchos de ellos terminaron vendiéndolas ilegalmente por parcelas. Al no clasificar el suelo urbano, las periferias de las ciudades crecieron sin planificación ni infraestructuras. Quienes deseaban construir debían hacerlo en terrenos comunales carentes de servicios básicos (alcantarillado, red eléctrica o agua potable), obligando al propio ciudadano a perforar pozos e improvisar fosas sépticas.
- El postulado del libro: El servicio del hogar representa, con o sin salario, uno de los casos de trata de esclavos. Es la trata de los tiempos modernos.
- Eslóganes habituales: «La casa la atiende quien vive en ella»; «El lugar de trabajo lo sirven sus trabajadores».
- Consecuencias: Este dogma desató una descomunal crisis de insalubridad. Los trabajadores de la limpieza desaparecieron, la basura se acumuló en las calles y la población se vio obligada a limpiar la vía pública; los profesores debían asear las escuelas y los empleados, sus respectivas empresas. Solo de forma tardía se restituyeron los servicios de limpieza profesionales.
Tercera parte
El fundamento social
- El postulado del libro: La familia es más importante que el Estado. La tribu es la familia incrementada. El fanatismo nacional es tan necesario para la nación como amenazador para la humanidad.
- Eslóganes habituales: «La familia es exactamente como la semilla en las plantas naturales»; «La tribu es la familia incrementada».
- Consecuencias: Lejos de protegerla, la política de Gadafi destrozó a incontables familias. Envió a los jóvenes a guerras ajenas y absurdas, aplicó la pena de muerte por la más mínima disidencia política y encarceló a ciudadanos sin juicio. Además, ordenaba a sus comités revolucionarios demoler las casas de los ajusticiados políticos, desterrando a sus mujeres e hijos huérfanos a regiones remotas del país.
- El postulado del libro: La mujer y el hombre son humanamente iguales. La mujer come y bebe al igual que el hombre. La mujer es una hembra y el hombre un varón. Ella menstrúa cada mes, mientras que el hombre no lo hace. Si la mujer no menstrúa, se embaraza, y si se embaraza, amamanta. El hombre no se queda embarazado ni amamanta.
- Eslóganes habituales: «La mujer es un ser humano»; «Ella menstrúa cada mes, mientras que el hombre no lo hace».
- Consecuencias: Gadafi pretendía demostrar la igualdad de género basándose en que ambos sexos respiran y comen igual. Sin embargo, el capítulo dedicado a la mujer contiene las obviedades y los absurdos más descabellados de la literatura política contemporánea, convirtiéndose en un texto ridículo para cualquier lector crítico.
- El postulado del libro: Minorías y negros: hay dos tipos de minorías. La minoría que pertenece a una nación y la que no dispone de ninguna. Los negros se hallan ahora en una situación extremadamente subdesarrollada; sin embargo, este subdesarrollo actúa en favor de la supremacía numérica de esta raza.
- Eslóganes habituales: «Los negros dominarán el mundo».
- Consecuencias: Gadafi vaticinaba un dominio global basado puramente en la demografía, ignorando de forma simplista los factores económicos, tecnológicos o de desarrollo humano.
- El postulado del libro: Obligar al ser humano a aprender un programa docente es una acción dictatorial. Los Estados que dirigen la enseñanza oficial ejercen coacción. La ignorancia acabará cuando las cosas sean presentadas como son.
- Eslóganes habituales: «La enseñanza obligada constituye un sistema contrario a la libertad».
- Consecuencias: A partir del discurso de 1973, los comités revolucionarios —integrados frecuentemente por estudiantes mediocres e ideologizados— tomaron las universidades y se autoproclamaron rectores y directores. Gadafi llegó a sostener que los niños no debían ir a la escuela, sino quedarse en casa porque la madre era la mejor profesora; una idea que no pudo aplicar plenamente debido al analfabetismo de muchas mujeres y a la necesidad laboral de las familias.
- El postulado del libro: El deporte público corresponde a todas las masas. No es razonable que la sociedad permita a un individuo o equipo monopolizar el deporte sin la participación del resto. Al igual que el poder, el deporte debe ser de las masas. Es estúpido dejarlo en manos de unos pocos.
- Eslóganes habituales: «La gente que no es seria en su vida es la gente superficial que llena las butacas de teatros para observar los sucesos de la vida».
- Consecuencias: Al percatarse de que los libios preferían acudir a los estadios de fútbol antes que escuchar sus larguísimos y soporíferos discursos, Gadafi saboteó el deporte de masas. Clausuró ligas nacionales en plena temporada, discriminó a los clubes más populares y obligó a la selección nacional a retirarse de torneos internacionales. Esta persecución cesó únicamente cuando sus propios hijos crecieron y asumieron, con absoluto nepotismo, el control de todas las federaciones deportivas del país.
Filosofía y finalidad del Libro Verde según Gadafi
La doctrina económica del libro dictaba que la única finalidad lícita de la actividad humana era la satisfacción de las necesidades básicas. Sostenía que la acumulación de excedentes era un atentado contra el patrimonio público, pues cualquier ganancia extra pertenecía, por derecho natural, a las necesidades de otros. Afirmaba taxativamente que quien posee la vivienda que habitas o el transporte que utilizas controla tu libertad, por lo que estos bienes debían ser sagrados y nunca arrendados.
Gadafi pretendía que el Libro Verde fuera una guía universal para que la humanidad alcanzara la libertad material y la felicidad definitiva. Su solución residía en abolir el salario y restaurar las leyes de la naturaleza previas a la aparición de los gobiernos.
Sin embargo, la realidad de la Jamahiriya fue radicalmente opuesta a esta supuesta utopía emancipadora:
Dueño absoluto del tejido económico tras la destrucción de la empresa privada, el Estado convirtió a todos los libios en funcionarios públicos. La economía nacional quedó mermada, los salarios se congelaron y el poder adquisitivo se desplomó. Solo tras la apertura política promovida posteriormente por su hijo, Saif al Islam, se permitió la tímida aparición de comercios, restaurantes y algunos supermercados.
En sus últimos años, el régimen intentó lavar su imagen exterior mediante reformas superficiales de la infraestructura —construyendo algunos hoteles y parques públicos—, lo que solo sirvió para avivar la corrupción de la élite gubernamental. En resumidas cuentas, el país quedó sumido en carencias estructurales graves: sin carreteras suficientes, sin servicios generales eficientes, sin una gestión administrativa adecuada, sin ley, sin constitución, sin orden, sin cines, sin teatros y sin zonas verdes. Una sociedad asfixiada por un sinfín de prohibiciones.
Las extravagancias del coronel Gadafi
Muamar el Gadafi fue un hombre profundamente excéntrico y perturbado. En sus inverosímiles discursos insistía en que Libia era el único bastión democrático del planeta, mientras tildaba de corruptas a las democracias reales. Convencido de ser el salvador de la humanidad y el «Profeta del Desierto», se definía a sí mismo como un simple ciudadano, un filósofo desinteresado cuya misión era rescatar a las naciones oprimidas.
Sus cortesanos y lacayos lo glorificaron día y noche, colmándolo de títulos estrafalarios: el Gran Líder, el Guía de la Revolución, el Águila de África, el Guardián del Arabismo o el Rey de Reyes. Para su propaganda, Gadafi había salvado a los libios del imperialismo y, tras intentar «liberar» a árabes y africanos, pretendía redimir al resto del mundo. Miraba al resto de mandatarios con absoluto desprecio, firmemente convencido de que cientos de millones de personas en todo el planeta lo amaban con locura y estaban dispuestas a morir por él, atribuyendo cualquier crítica meramente a la envidia internacional.